Servicios y agencias
Un presupuesto se convierte en proyecto, el proyecto en trabajo repartido entre tres personas, y en algún punto el alcance cambió. Luego se discute la factura, porque nadie puede señalar cuándo se acordó el cambio.
Cuando el presupuesto, el cambio de alcance y el parte de horas son entregas de la misma cadena, la factura lleva su evidencia. Es menos control y más no repetir la misma conversación cada trimestre.
Vienen con el motor y se adaptan a su empresa — no se construyen desde cero.
Cada cambio es un sobre: quién pidió, quién aprobó, en qué formulario y bajo qué condición — unido al proyecto, no a un hilo de correo.
Las horas se registran en la misma tarjeta que la entrega: la brecha entre esfuerzo presupuestado y real es un número, no una sensación.
Accesos, herramientas, primer proyecto y seguimiento son pasos con dueño — no una lista que solo existe si quien la escribió está en la oficina.
Mapeamos uno de sus procesos y mostramos una automatización real — con software, no diapositivas.