Atención al cliente
Instagram, Facebook, marketplaces y chat web respondidos desde la misma base aprobada — el cliente recibe la misma respuesta dondequiera que pregunte.
El asistente solo responde desde contenido que usted aprobó — datos de producto, políticas, reglas de envío. No improvisa afirmaciones.
Quejas, preguntas de salud o legales, devoluciones y cualquier caso inusual van a una persona concreta en lugar de una respuesta automática.
Una conversación que se convierte en queja abre una tarjeta de queja; la que se convierte en pedido, una de pedido. El chat no es un callejón sin salida.
El asistente no sale en vivo respondiendo clientes el primer día. Empieza en modo revisión: redacta, una persona aprueba o corrige, y esas correcciones pasan a la base aprobada. Solo cuando las respuestas son fiables empieza a responder directamente — y las reglas de derivación siguen.
Las plataformas de mensajería limitan cuándo una empresa puede responder a un mensaje privado tras el último contacto del cliente. Por eso los comentarios públicos y los mensajes privados son dos flujos distintos — no una bandeja única.
Mapeamos un proceso con usted y mostramos una automatización real — con software, no con diapositivas. Luego decide usted.